
Edición #7 · 1 de septiembre de 2026
Tu cliente te va a preguntar si usas IA
Y el 38% ya le pasó datos de la pega a su IA personal
Hola! Tres cosas en la edición de hoy:
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El 38% le pasa datos de la empresa a su IA personal y admite solo el que se deja pillar.
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Qué responder cuando tu cliente te pregunte si usas IA: la primera colaboración de La Ventaja.
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El chequeo de privacidad de 15 minutos en Claude, ChatGPT y Gemini.
Viernes, siete de la tarde. Te llega el contrato de 40 páginas y la reunión es el lunes. Lo pegas en tu Claude personal, el gratis, y en dos minutos tienes el resumen. Nadie lo supo, y el lunes quedaste como rey.
De ese «nadie lo supo» se trata la edición de hoy.
📊 — EL DATO
38%
de los trabajadores admite haber metido información de su empresa en su cuenta personal de IA. El 64% no sabía que eso puede ser ilegal.
Encuesta de Kolmogorov Law a 500 empleados en EEUU, julio 2026
Adentro del 38% hay de todo: el 23% pegó correos internos, el 12% cifras financieras y el 11,8% datos de clientes.
Dos advertencias antes de que cites esto en una reunión. La encuesta la encargó un estudio de abogados que vive de este miedo, y son 500 personas. Y la cifra mide a los que admitieron hacerlo, apostaría que en verdad es sobre 50%.
Ahora la pregunta incómoda: si tu equipo igual lo va a hacer, ¿no sale más barato pagarles el plan de empresa, donde esos datos quedan bajo contrato, que dejarlos en la clandestinidad con la cuenta gratis?
🎯 — EL TEMA
Tu cliente te va a preguntar si usas IA
Hoy estreno algo que quería hace tiempo: la primera colaboración de La Ventaja. Escribe Pablo Bertelsen, mi amigo y fundador de Vantgard Data & Legal, abogado dedicado a datos e IA.

QUÉ PASA
En diciembre entra en vigencia la Ley 21.719 sobre Protección de Datos Personales. Lo más probable es que tu cliente o proveedor más grande, preocupado por cómo estás tratando los datos que te pasa, llegue con algo como un cuestionario de proveedores, una cláusula o anexo nuevo para agregar al contrato, o con un correo con la temida pregunta: ¿Usan IA para procesar nuestra información o la de nuestros clientes?
La primera reacción sería ir a buscar qué dice el contrato. Pero lo más probable es que no diga nada, porque se firmó cuando pasarle un documento a un LLM no era algo común.
Y si no le vendes a otra empresa, la pregunta te llega igual. Solo que la hace la Agencia, y esa no avisa antes.
QUÉ SIGNIFICA
Ese silencio se siente como permiso. Si no me lo prohibieron, no habría problema ¿Cierto?
Al contrario, los contratos siempre tienen una cláusula de confidencialidad, esa que nadie discute al firmar. Ahí te comprometiste a no divulgar la información de tu cliente.
Ahora le pegaste un documento de tu cliente que contiene precios y márgenes, código fuente o metodología propia a un chat para que te lo resumiera. Se siente distinto porque no se lo mandaste a nadie ni lo subiste a ninguna parte. Igual salió de tu PC y entró al servidor de un tercero que no firmó nada contigo, justo lo que la cláusula prohíbe.
Con los datos personales hay además una segunda capa. Cuando el cliente te manda información de sus usuarios o clientes finales, sigue siendo él el que responde legalmente (responsable) por esos datos y tú pasas a ser el que los trata por cuenta suya (encargado). La Nueva Ley de Datos (N°21.719) exige que ese contrato esté por escrito, y que diga qué datos tratas, para qué, por cuánto tiempo, con qué medidas de seguridad y a quién se los pasas.
Fíjate en la última parte, porque es la que se olvida. A quién se los pasas probablemente incluye a Claude, ChatGPT o Gemini. Y para poder nombrarlos en ese contrato, antes tienes que saber bajo qué condiciones procesan lo que les entregas.
QUÉ HACES
No, esto no termina en tu empresa dejando de usar IA, eso es claramente imposible.
Primero, haz un inventario. Define qué herramientas usa tu equipo, bajo qué plan y con qué configuración de privacidad, y qué información se le pasa. Suena súper obvio, pero casi nadie lo tiene por escrito.
Concretamente, con Claude eso se traduce en revisar tu plan. Los de consumo, que son Free, Pro y Max, corren bajo términos de consumo, y ahí lo único que tienes es una casilla en configuración para desactivar el entrenamiento de los modelos de Anthropic.
Mientras que los comerciales, que son Team, Enterprise y la API, corren bajo términos comerciales, donde la empresa cliente es la que controla los datos y Anthropic actúa por cuenta suya. Y si le pasas datos personales, esos términos incorporan automáticamente un anexo de tratamiento de datos que no existe en las cuentas de consumo.
Después distingue entre dos cosas. La información de tu cliente, que es un tema entre ustedes dos y se arregla por contrato, y los datos de personas naturales que venían dentro de esa información, que están regulados por la Ley. Con esa distinción hecha, puedes decidir qué entra y qué no.
Como tip extra, para los contratos nuevos pide un anexo en vez de una cláusula. Un anexo se actualiza sin renegociar el contrato, y este es un tema que va a cambiar varias veces en los próximos años.
En conclusión, cuando llegue ese correo, responde con lo anterior. Las herramientas, la configuración de privacidad bajo la que corren y la información que queda fuera.
Un cliente que pregunta por esto no está buscando prohibirte usar IA en su relación comercial. Está buscando saber si tienes control sobre los datos que tratas.
Pablo Bertelsen Toso, fundador de Vantgard Data & Legal.
Si quieres revisar cómo está tu empresa para esto escríbele directo a pablo.bertelsen@vantgardlegal.com o por LinkedIn****. Dile que llegas de La Ventaja.
📋 — EL TUTORIAL
El chequeo de privacidad de 15 minutos
Pablo te dijo qué responder. Esto es lo primero que revisas antes de escribir ese correo: la casilla que decide si tu IA entrena con lo que le pegas, y qué tiene guardado de ti. Tres herramientas, 15 minutos, todo en los planes gratis.
Camino A · Claude (5 min)
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Abre claude.ai → ícono de perfil → Configuración → Privacidad.
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Busca «Ayuda a mejorar Claude» y apágalo. Viene encendido por defecto en las cuentas personales, y encendido significa que tus conversaciones pueden usarse para entrenar y guardarse hasta 5 años.
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Ahora Configuración → Memoria. Desde el 25 de agosto Claude lista todo lo que recuerda de ti como «temas» editables. Léelos. Si aparece el nombre de un cliente o un proyecto confidencial, bórralo ahí mismo.
(Los chats incógnito nunca entrenan, con la casilla como esté. Sirven para lo puntual.)
Camino B · ChatGPT (5 min)
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Configuración → Controles de datos.
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Apaga «Mejorar el modelo para todos». Mismo cuento: viene encendido por defecto en Free, Plus y Pro.
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Configuración → Personalización → Memoria. Lee el resumen de lo que guardó. Se corrige escribiéndole encima o se borra completo.
Y desde el 27 de agosto los chats temporales tienen dos modos — con o sin tu personalización — y ninguno guarda memoria nueva. Para pegar el documento delicado, ese es el lugar.
Camino C · Gemini (5 min)
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Entra a gemini.google.com → Actividad.
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Apaga «Mantener actividad». Ojo con la letra chica: aun apagado, Google conserva las conversaciones hasta 72 horas antes de borrarlas.
Listo. Con eso, lo que pegues deja de entrenar modelos ajenos.
Y lo que este chequeo no arregla: la casilla protege tus datos de un uso; el contrato del plan de empresa protege los datos de tu cliente ante la ley. Son dos capas distintas, y la segunda no se activa con un botón.
Haz el chequeo hoy y manda el pantallazo al grupo del equipo. Quince minutos hoy te ahorran una cláusula mañana.
🤯 — MINDBLOWN
Un robot humanoide de 1,80 metros cruza la meta de los 100 metros planos en 8,86 segundos. El récord de Usain Bolt es 9,58. Al día siguiente, en la final, lo baja a 8,64. Es Tiangong Ultra, en los World Humanoid Robot Games de Beijing: pista solo de robots, y la comparación con Bolt la hizo el propio fabricante, así que una ceja arriba. Al fondo de esa misma recta está la barrera acolchada donde, en los entrenamientos, otro corredor no alcanzó a frenar y se dobló en dos.

Los 100 metros en Beijing. Foto: Li Hao / Global Times · → ver más fotos
📡 — EL RADAR
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📰 La historia de la IA que se escapó era peor. ¿Te acuerdas de la IA de OpenAI que hackeó Hugging Face? Dwarkesh Patel se leyó el reporte técnico completo: tres «sociedades» de agentes operando en secreto, un tablero de mensajes que ellos mismos construyeron, 1.200 agentes coordinándose para hacer trampa en sus propias evaluaciones, y una tercera generación que terminó con las llaves de un clúster de OpenAI. El hilo que lo resume lleva 1,9 millones de vistas. → leer
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📰 Sony y Warner demandaron a Anthropic. Presentada el viernes en corte federal: decenas de miles de canciones usadas para entrenar a Claude sin permiso, hasta US$150.000 por obra, y Dario Amodei demandado por nombre. Anthropic dice que se va a defender. Traducción para tu empresa: el terreno legal del contenido generado sigue moviéndose — otra razón para el inventario de EL TEMA. → leer
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📰 Nvidia compraría Hugging Face por US$12.900 millones. Lo reportaron The Information y Reuters; las partes todavía no lo confirman. Hugging Face es el GitHub de los modelos abiertos, y pasaría a manos del dueño de los chips. Pregunta para tu equipo técnico: ¿cuáles de nuestras herramientas corren sobre modelos de ahí? → leer
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🌎 Start-Up Chile hizo su Demo Day con siete startups, todas de IA. Le pusieron «All AIs on You». La que conviene mirar es Soyio: chilena, gestiona consentimientos y datos personales — exactamente la pega que la Ley 21.719 le va a crear a media empresa del país. → leer
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🛠️ ChatGPT regaló las tareas programadas. Desde el 25 de agosto cualquier cuenta, incluida la gratis, puede dejar hasta 3 tareas corriendo solas: «revísame el dólar cada mañana y mándame un resumen», «resume las noticias de mi industria los lunes». En los planes pagados además se gatillan con un correo de Gmail o un mensaje de Slack. → ver
🌴 — FUERA DE LA OFICINA
ENTREVISTA · 1 H 25 MIN
Ben Thompson: la pregunta no es si falta electricidad — es si alcanza la plata
Me vi la conversación de Ben Thompson (el analista de Stratechery) en Invest Like the Best, y me ordenó la cabeza sobre la parte financiera de todo esto. Dos ideas me quedaron dando vueltas. La primera: en la fiebre de los ferrocarriles de 1870 no faltaron rieles ni carbón — el mundo se quedó sin plata, y los trenes igual terminaron construyendo un país. La segunda es la mejor analogía que he escuchado sobre Google: su buscador es la fábrica de dulces de Berkshire — margen perfecto, pero sin dónde reinvertir la caja — y la IA es el ferrocarril: márgenes peores y una torta tan grande que igual conviene meter toda la plata. Para el auto, esta semana. → ver
¿Qué tal estuvo esta edición?
Si esta edición te sirvió, el mejor favor que puedes hacerme es mandarle La Ventaja a alguien que la aproveche tanto como tú.
¡Nos vemos el próximo martes!
Una así, cada martes.